domingo, 29 de septiembre de 2013
sábado, 14 de septiembre de 2013
10 Preguntas a un Oyente
Salón de clases.Desde los murmullos de alumnos, las instrucciones de los profesores, el contacto de los gises con el pizarrón, hasta los movimientos de bancas u escritorios, son entre otros, los sonidos responsables de causar una constante en este espacio sonoro.
Lo particular de este sonido es que se escucha a lo largo de la semana escolar, es decir, de Lunes a Viernes de 7 a.m. a 10 p.m., que es cuando concluyen las clases.
Quizá al principio, aproximadamente a las 7 a.m., el sonido no sea tan fuerte o frecuente debido que es la hora de inicio en actividades pero desde ese instante se pueden percibir pequeños sonidos que lo representan. Ya para las 7:15 a.m. aproximadamente es cuando las clases inician formalmente en la mayoría de los salones, es cuando el sonido se presenta frecuentemente y con una tonalidad más predominante.
Desde las voces de los profesores y los murmullos de los alumnos, su regularidad sigue un patrón reconocible, pero cuando se encuentra un silencio marcado como el silencio de las voces o el escaso sonido de un borrador de pizarrón o el gis, provocan que haya una discontinuidad en los sonidos. Sin embargo es evidente que todos los sonidos pueden partir de una complementación; es decir, aunque algunos predominen más sobre otros, en conjunto provocan un ritmo en el espacio.
Desde el cantar de los pájaros, que es particular de las mañanas, el sonido de los salones, el caminar de personas, las gotas de lluvia sobre el domo, forman un conjunto de sonidos que logran un equilibrio en el ambiente.
Otro aspecto dentro de esta regularidad, son aquellas barreras o sonidos que causan una distracción en el oyente debido a que la tonalidad o cercanía son más predominantes que el sonido en el que estamos concentrados; un ejemplo muy claro fue el del chico que paso caminando por el jardín digital, tenía un celular o un radio a volumen alto, logró llamar nuestra atención, dejando de lado el análisis de nuestro sonido.
Siguiendo esta línea de las barreras físicas, el espacio se acomoda de tal forma que el sonido ayuda a esconder ciertos elementos dentro de él, entre más cerca nos encontremos del origen de nuestro sonido, aquello que se genera más lejos será oculto por la predominancia de lo que estamos escuchando en primer plano. Pero si nos encontramos lejos de este, pasa a un segundo o tercer plano y habrá otros sonidos que llamen más nuestra atención debido a que son más perceptibles.
Los objetos que a nuestro sonido caracteriza directa o en primer plano se encuentran: bancas, murmullos, gritos, polifonías, ecos. De manera indirecta o a segundo plano: los sonidos más apartados, como lo son los provenientes del jardín posterior a los edificios y al jardín digital y demás, se encuentran: la escoba que barría, el avión, los autos paseando, música, pajaritos cantando, etcétera.
Al estar situados en el Jardín Digital de fondo tenemos nuestro sonido que es identificado por la escucha, mientras que los otros sentidos se enfocan en ubicar el lugar en el que nos situamos, por ejemplo:
-El oído: todos los demás sonidos.
-La vista: los edificios, las plantas, las gotas de lluvia.
-El olfato: el olor de tierra mojada.
-El tacto: la textura fría y dura de las bancas dónde nos estábamos sentados.
Es claro que la relación inmediata que podemos hacer al percibir nuestro sonidos es el de una escuela, ya que, por experiencia o consenso la relación inmediata que hacemos del sonidos de un profesor, de los alumnos, de las bancas, del pizarrón y del gis es que se trata de un entorno escolar; ya sea primaria, secundaria, preparatoria o universidad.
Este sonido no sólo es inherente de un salón de clases de universidad, se encuentra en otras escuelas de diferentes niveles de estudio; otro aspecto a resaltar de este sonido, es que tampoco es exclusivo de los espacios de estudio, por ejemplo:
En un trabajo, dónde se lleva a cabo una presentación o exposición, también se pueden encontrar estos elementos, quizá la del gis con el pizarrón no con tanta frecuencia, debido a que estos espacios están marcados por el uso de tecnologías como: pizarrones inteligentes, computadoras, entre otros.
Estos entornos que hemos enumerado son parecidos por contener elementos muy similares, en primera instancia tenemos la interacción de las personas, posteriormente los objetos o espacios dónde se genere el sonido.
Indiscutiblemente este sonido se relaciona con muchas memorias del pasado, desde muy pequeños nos hemos desarrollado en espacios estudiantiles (primaria, secundaria, preparatoria, cursos extracurriculares) donde estos sonidos son tan familiares que, en la mayoría de los casos, ya no le prestamos tanta atención debido a lo familiar que nos parece. Recientemente podría entrar la cuestión del entorno laboral.
Con este ejercicio hemos logrado que esos sonidos familiares vuelvan a predominar en el espacio como lo fue las primeras veces en los que lo percibimos; además de que al momento de escucharlo se produjo en nuestra memoria algunos hechos importantes o predominantes que vivimos en esos entornos. Durante el tiempo que estuvimos en el espacio y la duración que estuvimos escuchando, pudimos percibir que nuestro sonido pudo tener ciertos cambios, sobre todo en la intensidad y que lentamente la agudeza fue incrementando.
Detenerse a escuchar fue sin duda alguna una experiencia muy grata. Al igual que con el trabajo del Paseo Sonoro, prestar atención al entorno en el que nos encontramos situados nos permite tener una mejor experiencia y conciencia de los planos sonoros a los que estamos expuestos y no quedarnos solo en el acto de oír, si no realmente escuchar los diferentes sonidos que se presentan en nuestras vidas cotidianas.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Paseo sonoro: El parque. El lenguaje es lo que escribo.
El
sonido es parte de nuestras vidas cotidianas, a diario generamos o escuchamos
diferentes sonidos en el transcurso del día, sin embargo el hábito entorpece
nuestra capacidad de poner atención a los sonidos.
Nos
encontramos tan familiarizados a ellos que muchas veces son casi imperceptibles,
aún más cuando las personas se encuentran en el contexto de las Ciudades, en
este caso el de la Ciudad de México, una de las más transitadas y grandes de América Latina.
Ahora
bien, la cantidad de sonidos que se pueden generar es inmensa y, si a ello le
sumamos la falta de formación que la mayoría de los sujetos poseen con respecto
a las ondas sonoras, las dificultades de percepción son aún mayores.
Por
otra parte, las personas tienden a relacionar los sonidos con las imágenes, por
ello, uno de los retos dentro de la actividad consiste en comenzar a
familiarizarnos con aquellos entornos que, aunque parezcan conocidos, no lo
son. Hay que prestar atención para poder descubrir aquellos sonidos que nos son
poco usuales, comenzar a usar “oídos nuevos” y así descubrir de forma
inesperada nuevas vibraciones.
Nuestro
paseo sonoro fue situado dentro de un parque, cerca de una avenida transita por
los padres de familia, ya que justo al frente del mismo se encuentra el Colegio
Partenon Primaria, Secundaria y Preparatoria.
Asistimos a un parque ubicado en Playa Erizo esquina con Playa Regatas en la Colonia Reforma Iztaccihuatl Sur. Disfrútalo y ponle mucha atención.
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